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SI ESO YA TE LLAMO
CON LO QUE SEA
Les voy a confesar algo:
1. Yo cuando era pequeño creía que un derrame cerebral era que a un señor se le
había derramado el cerebro por encima de los hombros
2. Creía que los borrachos tenían supremacía sobre mi voluntad al ser seres muy
poderosos
3. Creía que un pliegue en la piel podría ser un miembro
4. Estaba completamente seguro de que las mujeres tenían una enorme raja abisal
en mitad del pecho y que podría, si lo quisiera, esconderme dentro sin que
ninguna parte de mi cuerpo pudiese verse, incluyendo un plano a vista de pájaro
a disposición de quien pluguiese.
5. Fábricas sin humanos, un desierto urbano en una plaza que ojalá sea de pueblo
y haga sol con brisa y que todo refulja alrededor, estoy rodeado de explosiones
de color y brillos tamizados, el éxtasis del profundamente inexperto viajero que
goza con la experiencia de lo desconocido al final reconocido (aunque mucho,
pero que mucho más tarde). El miedo era todavía una semiconciencia mal ajustada
que vino del extranjero camino del vertedero, y la verdad es que no me había
fijado.
6. En la consulta del médico Dr. Mendíbil con ocasión de un agudo dolor de
anginas, descubrí lo mal que huelen los culos. La razón de este fenómeno, según
descubrí más tarde, sería la falta de salud que quien quiera que se halle en la
sala de espera de una consulta médica, pues sólo acude al médico cuando ya está
enfermo y la enfermedad, como ya sabemos, huele mal. Y mi nariz, en esos
tiempos, quedaba sistemáticamente situada a la altura de los culos.

7. No podía de
pequeño comprender cómo era posible que un montón de chatarra (un avión) se
elevara en el espacio cogiendo carrerilla a lo bestia parda, con turbinas que
engullen grandes mamíferos sin el más mínimo pestañeo. Hablando de mamíferos,
¿qué quiere decir la expresión escolar “los seres humanos, es decir, vosotros,
pertenecéis a la especie de los mamíferos”? ¿Qué quiere decir que yo soy un
mamífero? Ojalá sea una especie inteligente, pues sólo cuenta con eso para
descubrir como destaponar un orificio lleno de inteligencia, un orificio de
entrada, quién lo iba a decir, en un mundo de salidas, excursiones organizadas a
la feria del taburete incorporado y unas estridencias hacen acto de presencia en
presencia de Pepe Toño que es un poco el que, una vez aseado, ya está más fresco
ahora que es por la mañana con luz que tiende al melocotón en enormes campos de
trigo, cereales y anónimos custodios de orificios de entrada al ser consciente.
8. A veces pienso que vivimos disminuídos y estériles sólo sin creemos que esto
es así. Si no creemos que esto es así, no lo pienso nunca. De ser esto cierto,
¿no es cierto que dos dobles veces deben ser dos veces dos al menos en este
mundo dual que nos han legado en estas últimas generaciones? A veces pienso que
sí. Otras, como últimamente, pienso que no pienso y al no ser esto suficiente,
invierto los términos alternos y constituyo un equívoco que invoca la ausencia
de cortinajes, velos y desvelos de los alvéolos elongados dos a dos. Quita uno y
pon tres. Ahora quita dos y añade siete. Una vez más repite el proceso y vuelve
a caballo y por el monte. No se te ocurra nunca ir a Monte Pelado a menos que se
trate de unas bien merecidas aunque extraordinariamente cortísimas vacaciones
que incluye subida al Tumba Bantu en burro sano de cresta abultada y engalletada
porque NO TIENE AMO EN REALIDAD, que trepa y trepa con lipotimia y alteraciones
cutáneas de suma gravedad hacia la gloria comprada y más tarde, después de hacer
un pequeño abono trimestral, concedida y aumentada, corríjanme si me equivoco.
Mucho más tarde mi hija me diría aquél memorable día de entre semana, “mierda de
perro tú eres”.
—¿Qué tal voy, mi teniente, quiero decir, mi conejo?—
—Si, si, hágale pasar, pero no digas más peros cuando los digas, ahora ya sé que
todavía no lo has dicho. Mierda de perro tú eres no quiere decir que tú seas
mierda de perro, si no, no habría empleado esa singular disposición de palabras
en el ámbito de la horizontalidad, por sugerir un ejemplo multirreferencial y
sucedáneo, muchas veces ya por nuestros chiquillos ya utilizado de forma natural
y eficaz durante su período de recuerdo completo y figurado. Lleno de figuritas
para hacer bonito en una mesilla, en una mesa o en una morsa sabelotodo, no, eso
no ocurre en ese período nuclear pero núcleo naranja y soleado. Que es que hay
que explicarlo todo. Pepe Toño también un poquitín.
Una vez confesado todo esto me doy cuenta de la cuenta que me doy cuando
encuentro que me encuentro.
UN CUENTO
“Pepe Toño a saco todo el rato”
Fin (y tal)

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