Fran Rubio

SI ESO YA TE LLAMO CON LO QUE SEA
 


Les voy a confesar algo:

1. Yo cuando era pequeño creía que un derrame cerebral era que a un señor se le había derramado el cerebro por encima de los hombros
2. Creía que los borrachos tenían supremacía sobre mi voluntad al ser seres muy poderosos
3. Creía que un pliegue en la piel podría ser un miembro
4. Estaba completamente seguro de que las mujeres tenían una enorme raja abisal en mitad del pecho y que podría, si lo quisiera, esconderme dentro sin que ninguna parte de mi cuerpo pudiese verse, incluyendo un plano a vista de pájaro a disposición de quien pluguiese.
5. Fábricas sin humanos, un desierto urbano en una plaza que ojalá sea de pueblo y haga sol con brisa y que todo refulja alrededor, estoy rodeado de explosiones de color y brillos tamizados, el éxtasis del profundamente inexperto viajero que goza con la experiencia de lo desconocido al final reconocido (aunque mucho, pero que mucho más tarde). El miedo era todavía una semiconciencia mal ajustada que vino del extranjero camino del vertedero, y la verdad es que no me había fijado.
6. En la consulta del médico Dr. Mendíbil con ocasión de un agudo dolor de anginas, descubrí lo mal que huelen los culos. La razón de este fenómeno, según descubrí más tarde, sería la falta de salud que quien quiera que se halle en la sala de espera de una consulta médica, pues sólo acude al médico cuando ya está enfermo y la enfermedad, como ya sabemos, huele mal. Y mi nariz, en esos tiempos, quedaba sistemáticamente situada a la altura de los culos.

7. No podía de pequeño comprender cómo era posible que un montón de chatarra (un avión) se elevara en el espacio cogiendo carrerilla a lo bestia parda, con turbinas que engullen grandes mamíferos sin el más mínimo pestañeo. Hablando de mamíferos, ¿qué quiere decir la expresión escolar “los seres humanos, es decir, vosotros, pertenecéis a la especie de los mamíferos”? ¿Qué quiere decir que yo soy un mamífero? Ojalá sea una especie inteligente, pues sólo cuenta con eso para descubrir como destaponar un orificio lleno de inteligencia, un orificio de entrada, quién lo iba a decir, en un mundo de salidas, excursiones organizadas a la feria del taburete incorporado y unas estridencias hacen acto de presencia en presencia de Pepe Toño que es un poco el que, una vez aseado, ya está más fresco ahora que es por la mañana con luz que tiende al melocotón en enormes campos de trigo, cereales y anónimos custodios de orificios de entrada al ser consciente.
8. A veces pienso que vivimos disminuídos y estériles sólo sin creemos que esto es así. Si no creemos que esto es así, no lo pienso nunca. De ser esto cierto, ¿no es cierto que dos dobles veces deben ser dos veces dos al menos en este mundo dual que nos han legado en estas últimas generaciones? A veces pienso que sí. Otras, como últimamente, pienso que no pienso y al no ser esto suficiente, invierto los términos alternos y constituyo un equívoco que invoca la ausencia de cortinajes, velos y desvelos de los alvéolos elongados dos a dos. Quita uno y pon tres. Ahora quita dos y añade siete. Una vez más repite el proceso y vuelve a caballo y por el monte. No se te ocurra nunca ir a Monte Pelado a menos que se trate de unas bien merecidas aunque extraordinariamente cortísimas vacaciones que incluye subida al Tumba Bantu en burro sano de cresta abultada y engalletada porque NO TIENE AMO EN REALIDAD, que trepa y trepa con lipotimia y alteraciones cutáneas de suma gravedad hacia la gloria comprada y más tarde, después de hacer un pequeño abono trimestral, concedida y aumentada, corríjanme si me equivoco. Mucho más tarde mi hija me diría aquél memorable día de entre semana, “mierda de perro tú eres”.
—¿Qué tal voy, mi teniente, quiero decir, mi conejo?—
—Si, si, hágale pasar, pero no digas más peros cuando los digas, ahora ya sé que todavía no lo has dicho. Mierda de perro tú eres no quiere decir que tú seas mierda de perro, si no, no habría empleado esa singular disposición de palabras en el ámbito de la horizontalidad, por sugerir un ejemplo multirreferencial y sucedáneo, muchas veces ya por nuestros chiquillos ya utilizado de forma natural y eficaz durante su período de recuerdo completo y figurado. Lleno de figuritas para hacer bonito en una mesilla, en una mesa o en una morsa sabelotodo, no, eso no ocurre en ese período nuclear pero núcleo naranja y soleado. Que es que hay que explicarlo todo. Pepe Toño también un poquitín.

Una vez confesado todo esto me doy cuenta de la cuenta que me doy cuando encuentro que me encuentro.

UN CUENTO

“Pepe Toño a saco todo el rato”
Fin (y tal)